Nuestra cama es un santuario de relajación, donde descansamos cada noche y recuperamos las energías perdidas a lo largo del día; sin embargo, todos estamos expuestos al riesgo de que nuestra cama sea manchada y quede el mal olor como consecuencia de un accidente con nuestros hijos, con las mascotas, con el derrame de alimentos o por una enfermedad.


Ya sea que tengamos un colchón individual, matrimonial o King size, podemos seguir estos consejos para limpiarlo y eliminar los malos olores, sin dañar las fibras del colchón:
Aspirar constantemente nuestro colchón es básico para mantenerlo limpio y libre de ácaros del polvo, así como a eliminar la tierra acumulada en los zapatos o en los pies de los amantes de las caminatas sin calzado alrededor de la casa. Se recomienda aspirar una vez por semana, mínimo una vez al mes por encima del colchón y a los lados.

Utilizar aerosoles desinfectantes para malos olores es una buena opción para eliminar el olor a profundidad; es importante rociar a los lados y por encima del colchón; los matrimoniales y King size probablemente requieran de dos latas grandes para ser cubiertos completamente. Posteriormente se debe dejar secar, de preferencia al sol, sino es posible sacarlo, dejar abiertas las ventanas para que se seque con el viento. Una vez seco y sin mal olor, se recomienda cubrirlo con una funda de algodón.

Para eliminar las manchas de líquidos derramados, también podemos utilizar un limpiador en aerosol, pero no rociarlo directamente, sino sobre un paño limpio con el que debemos frotar suavemente la mancha hasta que desaparezca. En probable que se requiera de varias sesiones hasta poder eliminar la mancha totalmente, ya que por ninguna razón se recomienda lavar el colchón o frotarlo con cepillos o detergentes.
Las manchas de orina deben tratarse de inmediato; si la orina se encuentra húmeda, hay que secarla con un paño limpio que absorba la mayor cantidad de fluido posible; podemos aplicar un poco de bicarbonato de sodio directamente en la mancha y dejar que repose toda una noche. Al día siguiente aspiraremos el colchón o lo sacudiremos con un trapo limpio y seco.

Las manchas de sangre pueden ser más difíciles de sacar, especialmente si la sangre se encuentra seca; en una botella con atomizador mezclamos una cucharada sopera de sal con agua fría y un poco de vinagre o bicarbonato de sodio. Rociaremos con esta mezcla una toalla limpia y frotaremos la mancha hasta que desaparezca.

Los colchones son muy sensibles al moho, ya que acumulan la humedad de nuestros cuerpos y no siempre son ventilados. Para acabar con el moho, debemos sacar el colchón a orearse al sol y posteriormente aspirarlo a profundidad; para eliminar las manchas podemos utilizar alguna de las opciones descritas anteriormente.

Utilizar un protector de colchón es la forma más efectiva de prevenir manchas y mantener en buen estado a nuestro colchón.


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